La O con un canuto

Siempre que se quiere discutir se encuentra con quien. En mi caso sistemáticamente encuentro quien se enfrenta fieramente a cualquier tipo de Arte que no encaja con su definición de arte. Durante todas estas batallas he encontrado que la visión más aceptada de arte es la creación de objetos bellos. En segundo lugar y a juzgar por los comentarios una condición necesaria para ser arte es la dificultad técnica que entraña le realización de la obra.
Es habitual escuchar ante una obra de gran complejidad técnica que el público en general abrumado reconozca que eso no sería capaz de hacerlo. Por contra, ante una obra de menor complejidad técnica siempre se acuerdan del mono de su vecino, del hijo de Andrés o de sus lápices Alpino.

Son de especial interés para mi los del sindicato mafioso "El Niño de Cinco Años", cuyo Capofamiglia es un extraño niño de cinco años al que se le atribuyen todo tipo de proezas artísticas.

Estos gangsters a pesar de su desorganización cuentan con numeroso ejército de hombres de honor (Uomini d’onore), no hay exposición a la que pueda acercarme, por clandestina que sea, sin que encuentre alguno de sus representantes, contemplando con sonrisa burlona lo que se expone. Algunos no tienen suficiente con el miedo que impone su mera presencia sino que además son de gatillo fácil y a la menor oportunidad disparan su munición: "qué tomadura de pelo", "si pongo aquí mi zapato y es una obra de arte", o "este no sabe ni hacer la O con un canuto" a viva voz gritan....

Sin embargo hay dos familias líderes en esto del crimen organizado: la de los Hartistas (http://www.hartismo.com/) y la de los Stuckists (http://www.stuckism.com/) que tienen como principal fin la destrucción de lo que según sus propias palabras, consideran el "cáncer del arte". Entre sus atentados destacan sus manifiestos cargados de artemporafobia y desprecio absoluto por las ideas.

La verdad es que además de simpática la comparación con Mafia, si atendemos a uno de los posibles orígenes etimológicos del vocablo: del árabe mahya que significa ‘bravuconería, jactancia, chulería’ es además de divertida, precisa y acertada la metáfora.
Y es que este colectivo de artistas y seguidores pasan por alto la verdadera esencia del arte, la intencionalidad. Naturalmente la técnica puede jugar un papel fundamental y no me gustaría a mi caer en el extremo contrario al criticado. Pero, y baste como ejemplo, la técnica requerida para desarrollar gran parte del software de consumo actual es ingente y no por ello decimos que Windows Vista sea precisamente una obra de arte.

Para hacer arte, en primer lugar hay que querer hacer arte. En segundo, es imprescindible tener una visión personal de la realidad o de la imaginación y finalmente interpretarla con cualquier recurso plástico, lingüístico, sonoro o cualquier combinación de ellos.
Y he aquí un ejemplo de proceso artístico intencionado: "La O con un canuto", dedicada a todos los "capos", obra en la que la belleza queda a un lado y no enmascara la verdadera interpretación de mi realidad.